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EL BALNEARIO> Historia
Historia
Desde los Romanos al s.XVIII
Conforme al testimonio de algunos historiadores las aguas del manantial del Balneario de San Juan de La Font Santa ya fueron conocidas y utilizadas por los romanos, quienes en sus inmediaciones fundaron una gran ciudad, no obstante no se han hallado lápidas o restos arqueológicos que lo confirmen aunque con el nombre de Font Santa solían llamar los romanos a las aguas saludables y beneficiosas.
Según la tradición, fue la casualidad la que hizo que se descubriesen las propiedades curativas del manantial. Cuenta la leyenda que hubo en una época una epidemia en Mallorca que causaba la muerte de los cerdos, sin embargo los animales que se revolcaban en las aguas de las balsas situadas en la finca del Palmer no enfermaban, esto hizo que gentes de todos los lugares, con enfermedades como la sarna o la lepra acudiesen a bañarse en esas balsas confiando en su curación.
Refieren las antiguas crónicas que en el siglo XV a petición de los jurados de la villa de campos autorizan a la Curia Eclesiástica la construcción de un Oratorio dedicado a Sant Silvestre y Santa Coloma protectores contra la lepra, como monumento de gratitud por las curaciones obtenidas. Siglos más tarde pasaría a ser el oratorio dedicado a San Juan de la Font Santa.
Se habla de la existencia de una balsa denominada de las Estacas y de una caseta adosada al Oratorio, el cuarto de los Sarnosos, con dos labros o pilas para realizar los baños, una de las cuales tiene por fecha de construcción el año 1507 y la otra, en su borde, con caracteres góticos, del s. XIII.
En el 1516 los mismos jurados de Campos decidieron construir los primeros aposentos y caballerizas, para alojar a los numerosos enfermos que allí concurrían en busca de las 'aguas milagrosas'.
A lo largo de los siglos XVI, XVII y mitad del XVIII se sucedieron diferentes restauraciones del oratorio, acondicionamiento de las casas de baños y de hospedería y del aljibe que abastecía de agua potable, obras todas ellas que ponen de manifiesto la reputación de sanadoras que en esas épocas gozaban las aguas termales de la Font Santa.
Desde el s. XIX a la actualidad
Pero es a principios del siglo XIX cuando el ilustre doctor Juan Andrés Nieto Samaniego, estudió las características químicas y las propiedades terapéuticas de las aguas , cuyas observaciones quedaron reflejadas en un escrito publicado en 1805 titulado : 'extracto de la análisis química de las aguas que constituyen la Balsa, llamada vulgarmente de ls Estacas, que se halla inmediata a la Ermita de san juan de la Villa de campos , en esta isla de mallorca' siendo éste el primer estudio científico de las Aguas termales de San Juan de la Font Santa en donde se insistía en la necesidad de la creación de un centro para aprovechar 'las virtudes y propiedades medicinales de esta aguas'
Las curaciones debidas a los tratamientos que realizó con las aguas y la gran afluencia de personas que acudían a recibirlos, indujo a que la Diputación Balear obtuviese del Marqués del Palmer la cesión de las aguas termales y el terreno necesario para construir un establecimiento termal con el compromiso de hacerlo.
En Mayo de 1845 se inauguró el edificio del Balneario, tal y como se conserva en la actualidad, y la balsa de las Estacas se transformó en pozo termal.
El edificio principal albergaba dos categorías: 1ª, o zona noble y 2ª. ses terceras, eran pequeñas habitaciones con derecho a cocina, situadas en un edificio separado, y destinadas a gentes con pocos recursos. S´hospital, era una edificación dedicada a los pobres de solemnidad que tenían derecho a alojamiento, baño y comida.
En 1910, la Diputación Provincial subasta el edificio y terrenos anexos y 6 años mas tarde, en noviembre de 1916, fue adquirido por Cosme María Oliver.
La familia Cosmet, a la que pertenecen los dueños del Balneario, mantiene el balneario sin reformar hasta 1962 Desde entonces se han ido remodelando las habitaciones y mejorando las instalaciones balnearias transformándose hasta la actualidad en un moderno establecimiento Balneario que conserva el carácter tradicional mallorquín de sus orígenes.
